Si la vida es sueño...¡que me dejen dormido!

Translate

Twitter - Linkedin

  • TWITTER

    Instagram

    viernes, 3 de noviembre de 2017

    Frases que jamás pronuncié

    Imagen obtenida de Internet


    Triste es la tristeza que dejo acompañar por el vino, 
    sin permitirme la presencia de la huraña soledad. 
    Abrazado a mi copa, bailando un vals con la tristeza.
    Mientras me dejo embriagar por el temple amargo del vino. 

    Asiento con la cabeza sin una sola sílaba, 
    dando fe y razón a que se apodere de mí el olvido.
    Frases que jamás pronuncié, ahora mis carceleros, 
    viven pendientes de mí, sin cadenas, 
    el refranero. 

    La tristeza mueve mi mano, el vino, el sentimiento...
    mi cuerpo se mueve al compás del vals, 
    se evade sin más, 
    tal vez buscando que la soledad le de en un beso, su aliento.

    Triste, solitario, olvidado del talento, frustrado, 
    voy persiguiendo un sueño, un amago de felicidad o tal vez... 
    reencontrarme con el vino ¡tras mi destierro!


    lunes, 9 de octubre de 2017

    Tú,hijo, ¡eres tu propio futuro!

    Imagen obtenida de Internet


    No, hijo, la vida no es así,
    es más dura y desagradable.
    ¿Problemas de amor? ¡Ciento uno
    o sean incluso, muchos más!

    No importa, ¡los solucionarás!
    Eres muy joven, casi un chaval,
    el tiempo para ti es ínfimo,
    ¡todos, tú, los vas a superar!

    Tal vez por el camino llores
    y sueltes algunas lágrimas.
    Pero,  después de un suspiro,
    volverás a reír y gozar.

    Camina con la espalda erguida,
    hijo mío, mirando al frente,
    ¡tú eres el futuro y nadie más!



    lunes, 24 de abril de 2017

    Sueños por cumplir, pasiones por vivir...





    No me pude resistir a probar sus labios,
    sabían a fruta fresca, dulce pero no melosa, aterciopelada, pero no fría...
    boca cargada de sugerencias, ternura,
    sueños por cumplir, pasiones por vivir...
    algo de dolor,
    y un mucho de soledad que mantuvo oculta
    durante años...
    Se abrió a mí como se abre el capullo de la rosa
    a la primavera, las margaritas ante el sol cuando amanece
    o las ostras ante el polvo,
    al que es capaz de convertir en perla
    envolviéndolo con su dureza.
    Se diluyó como el azúcar en el café
    cuando mi boca se apoderó de sus labios,
    mi cuerpo se impregnó de su perfume
    y se dejó guiar por su maravillosa estela.


    domingo, 23 de abril de 2017

    La intuí, la percibí, la soñé, ¡fue toda mía!

    Imagen obtenida de Internet



    Me refugié en la ensoñación de los sentidos 
    y acabé mis días reviviendo cuantas realidades 
    dejé atrás olvidadas en la siniestra buhardilla 
    de mis más odiadas pesadillas.

    Por eso la dejé ir, libre y orgullosa. 
    Sus pasos fueron como el silencioso aleteo de una mariposa. 
    No se despidió ni yo me volví al dejar de sentir su aliento. 
    Mi corazón bajó su ritmo y mí pulso se estabilizó, 

    Pareció intuir que ella, nunca volvería. 
    Como así fue, ella, la esperanza, 
    jamás volvió a pretenderme ni volvió a acordarse de mí.

    Y perdí el sueño… éste voló tras la estela del insomnio 
    y olvidó para siempre que mí cuerpo fui su hogar 
    durante cincuenta y seis años. 

    Hasta que me di cuenta que subsistir 
    fue por mí convertido en todo un arte. 
    Sobre todo cuando supe que vivir 
    era todo un ejercicio de raciocinio.

    Por esa misma razón vivimos hoy cargando 
    sobre los hombros los errores que no supimos esquivar 
    y nos morimos cuando, pese a intentar evitarlo 
    ni una sola vez logramos saber acertar.

    Aun así que no nos pueda la rabia. 
    Tampoco dejemos lo haga la desilusión. 
    Somos paisajes que el tiempo desdibuja 
    y la tormenta arrastra hasta aparecer 
    diluidos en la orilla de la desolación. 

    Porque no existe peor batalla 
    que la que te haces a ti mismo, ni existe nada más triste 
    que perder una guerra que jamás llegaste a comenzar.

    No obstante, nunca olvides que la vida es más divertida 
    si al viajar llevas al amor como único pasajero de compañero. 
    Ni dejes de recordar que, el arte es la ciencia de aquel 
    que sabe expresarse con el alma y sabe amar con la fuerza del corazón.

    Así y todo me empeñé y quise recorrer tan rápido 
    el universo de los sentidos que, 
    superada la velocidad de la luz: me lo pasé de largo.
    Esa es la razón principal que tengo a la hora 
    de pensar tanto en la proximidad de la muerte, 

    porque, en definitiva, 
    es como negarse uno a sí mismo el derecho 
    a disfrutar de lo que nos queda de vida.

    Qué inútil me parece todo cuando siento que la razón 
    no es suficiente para atrapar a la felicidad entre los dedos. Mea culpa.
    Quise aproximarme tanto al precipicio 
    que cuando quise darme cuenta;  formaba ya parte de su paisaje.

    Así fue que me dejé mecer arropado por su cuerpo 
    y, atrapado entre sus brazos, su boca jugosa se adueñó de mis sentidos 
    y sentí como su lengua arrancaba las ansias de mis labios hambrientos, 
    en forma y fondo, de hondos y placenteros gemidos.

    Era experta, toda una profesional del amor. 
    Sabía cómo hacerme gozar, mi piel ardía como una llama furiosa 
    y se dejaba poseer con mucha pasión. 
    Y así fue que de tanto sentirla pegada a mí piel y a mi cuerpo,
    Sentí que la vida volvía de nuevo a mí ser.




    ESCUCHAR EN LA VOZ DEL AUTOR: La intuí, la percibí, la soñé, ¡fue toda mía!



    martes, 18 de abril de 2017

    Insaciables



    La pedí que se quedara, brillando mis ojos de deseo,
    era nuestra primera vez, ella no lo dudó siquiera.
    La desnudé pieza a pieza, acariciando su madura piel,
    sin que sus manos se movieran.


    Saltaron chispas de nuestros cuerpos,
    sus labios temblorosos, enrojecidos de excitación,
    no paraban de gritarme
    ¡hazme tuya ya por lo que más quieras!


    No la hice esperar más,
    suavemente introduje la esencia de mí ser
    en lo más íntimo de sus ansias de mujer.


    Dulcemente ahondé y penetré sus entrañas,
    inundando de savia su pantano, antes carente
    de humedad, cerrado, seco, casi dormido…


    Zozobró impulsiva la aureola de su seno
    cómo cimbrea la lengua llameante de una vela
    ante el soplo agitado de un aliento enamorado,
    y dejé que un incendió de sensaciones

    nos quemara insaciable cada milímetro de nuestra piel.