Si la vida es sueño...¡que me dejen dormido!

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    lunes, 30 de junio de 2014

    Hoy por fin, mi alma... queda en libertad





    Penetré hondamente, cual suspiro,
    en la inmensa oquedad hueca de la roca,
    caminé sin ninguna guía o dirección,
    torpes mis pasos, la mente en blanco,
    negándose la verdad.

    Tan solo al corazón le era dado hablar
    y lo hacía de manera absurda, agitado y loco.
    Llegado al final de la gruta,
    oscura y silenciosa, como el rumiar de un roedor.

    Entonces fue que sentí mi boca seca
    y cómo una pesada losa
    en mis hombros, comenzaba a pesar...

    Doblé entonces mis rodillas cayendo de bruces
    al húmedo suelo, (no, no fue para rezar),
    fue el haz de luz que, proyectada,
    por la misma mortífera mano de la Señora Muerte.
    No me fue posible esquivarla y,
    de lleno, me alcanzó en el pecho,
    provocándome un ardiente, hondo
    y profundo suspiro, a la vez que,
    las arcadas, el dolor y el miedo, me hicieron vomitar.

    Noté en mis labios el salobre sabor de la sangre,
    y cómo el corazón, tras un espasmo, dejaba de latir.
    Fue entonces que la mente se me abrió, (comenzó a pensar)
    y mi boca expresó sus últimas palabras...
    Hoy por fin, mi alma... queda en libertad .





    jueves, 19 de junio de 2014

    Mi calzado, la desnudez de mis letras


    En este fuego ardiente que me consume
    en esta sed infame, mezcla de ser humano y racional,
    me visto bajo la apariencia falsa de ser aparentemente normal,
    sin dejar de comportarme como un necio mortal.

    Mi calzado, la desnudez de mis letras,
    mi palabra, la siembra, sin semillas,
    hundidas en una tierra seca, quebradiza, sin vida.

    Soy como soy, hojarasca que se lleva el vendaval,
    salitre evaporado del agua helada del mar,
    saliente roca, miles de veces golpeada
    y con las rugosidades de siglos en su espalda inmortal.

    Quise ser fuego y arder en un alud de humildad,
    volcán de piedras volcánicas vomitando su ira
    sobre una tierra calcinada y perdida...
    pero soy poco, casi nada... un suspiro, en un vendaval.



    lunes, 16 de junio de 2014

    Calla, shiss, tú, solo gime, suspira o bébeme




    Te prometí que te iba a visitar y aquí me tienes amor,
    deja, no hagas nada,
    deja que mis manos y mis labios
    hagan dibujos en tu piel,
    tú, amor, solo déjate hacer...

    Mmm, hueles divina, mi amor,
    tu aroma me excita y estimula el instinto animal...
    ¿me dejas que te convierta en una fiera?

    No, no digas nada, solo asiente y déjame hacer...

    Siente como te recorre toda mi lengua
    y como humedece y lubrica cada centímetro
    de tu piel, ¿te estremeces pequeña?
    Mi cuerpo también se estremece
    y aúlla al mismo nivel.

    Calla, shiss, tu, solo gime, suspira o bébeme,
    lo demás déjalo en mis manos, te amo, amor.
    «Sé lo que te gusta que te lo susurre al oído...
    y me gusta cómo arqueas tu cuello y suspiras».

    Así, mi amor, abre esa hermosa flor,
    deja que mi arrullo, mi boca sedienta,
    se apodere de esos pétalos
    rebosantes de vida y de deseos.

    Me gusta mirar tu rostro,
    mientras mi boca, mi lengua
    y mis dientes, te hacen gozar
    y sentir como nunca imaginaste.

    Me vuelves loco de deseo y calentura,
    y hago que mis manos abarquen tus senos,
    mis dedos acaricien y pellizquen tus pezones
    y mis dientes hambrientos y ansiosos
    mordisqueen tus labios hasta hacerte morir de placer.

    No, no lo hagas amor,
    no te muevas, tu, solo siente y goza,
    hoy es tu día, tu victoria sobre mí,
    mañana, mañana volveré a cobrarme la deuda,
    hoy, tan solo quise ser... tu esclavo.









    domingo, 15 de junio de 2014

    Abre, amor, tu corazón y déjale que vuele


    Abre, amor, tu corazón y déjale que vuele,
    que estire sin miedo sus alas alargadas y poderosas,
    que se deje mecer, abrazar y acariciar por el viento
    y me que devuelvan, si acaso, tu aroma alguna vez.

    Bajaré entonces tenaz y veloz de mi sueño alado,
    abriré de nuevo y extenderé mis alas doradas al sol
    y asistirás al renacer del ave fénix en mi piel.

    Vuela y no me esperes ni vengas a buscarme,
    yo te encontraré, aunque sea ya de cuerpo presente
    o en una mortaja bajo seis metros de tierra,
    porque esté donde esté tu alma, allí la encontraré.

    Una vez encontrada y sostenida
    y luego de abrazarse y contraerse juntas nuestras dos almas,
    elevarán su vuelo buscando un nuevo mundo donde comenzar,

    y forjarán, a base de memoria, una nueva historia que recordar.


    Sonríes con tus labios vestidos de azul



    Me dejas, muy coqueta,
    que me aproxime a ti
    y sonríes, con tus labios
    vestidos de azul.
    Sí, es cierto
    que no es precisamente
    el color que mejor
    queda con tu piel,
    más tampoco deseaba yo
    sentir el gusto amargo
    que me diste cuando de ellos bebí.

    Te sonrojas al posar
    tus labios en mi boca,
    pero no es de vergüenza
    sino de rabia
    al darte cuenta
    que tienen la huella
    de otros labios más jóvenes.

    No entres en cólera
    ni te engañes más mi amor,
    mírame bien,
    no envejecemos al mismo ritmo,
    tu piel, antes tersa y suave,
    se cuartea, agrieta y muere,
    mientras la mía,
    antaño dura y gruesa,

    pese a mis años, se mantiene.


    sábado, 14 de junio de 2014

    Peregrino de pedregales, mala yerba y caminos eternamente laicos


    No puedo soportar más la soledad que me aqueja,
    no la del cuerpo físico sino la que se me adhiere al alma,
    aterida y con un frío glacial que me mantiene pegado al espíritu,
    como queriendo inhibirse o tal vez desentrañar su mal, antes de irse.


    Los más altos designios habidos en mis sueños,
    misterios ocultos sin resolver peregrinando en mi mente,
    obtusa imagen la que se me adhiere, pobre imagen de mí mismo.

    Y aquí sigue, sumiéndome en la estratosfera de mi signo,
    calentando a bofetadas las paredes resquebrajadas de esta “mal querida”
    soledad y angustia mía...

    Me quiebra en cascabeles zigzagueantes, sonidos huecos,
    ¡maldito cascajo lastimero de mi desencanto!
    peregrino de pedregales, mala yerba y caminos eternamente laicos,

    sin más historia que sus lágrimas, sus lamentos y su mal aliento.


    miércoles, 11 de junio de 2014

    Prendido a su cuerpo y maniatado a su delirio




    La acaricié con premura, deslicé mis dedos por su piel
    disfrutando de su tacto turbado,
    me tenía enloquecido y enamorado,
    prendido a su cuerpo y maniatado a su delirio.

    Me deslicé por sus pechos,
    dejé a mis dedos quemarse en esa aventura,
    sacrificando el ardor de mi bajo vientre
    por darle a ella su justa y placentera dulzura.

    Mis dedos danzaron al ritmo de la melodía del amor,
    hablando en un idioma que no todos conocen,
    el del sexo con amor...
    y no desde el de una simple aventura.


    La amé y la hice gozar hasta que al grito de ¡basta!
    Dejé mi bastión hablar y compartí de su hallazgo y de sus goces

    y me desembaracé por fin del vestido de la abstinencia.


    lunes, 9 de junio de 2014

    Que grande es el amor cuando amas y te aman



    Que agradable despertar
    cuando me despierto abrazado a ti,
    tus manos abrazadas a mi pecho,
    las mías acariciando tu espalda.

    Que agradable es inhalar tu aroma,
    el exhalar de tu aliento en mi cara
    y el sonido melódico en tu pecho
    golpeando muy profundo en mi alma.

    Que profundidad de sentimientos,
    viven y se ahogan con nosotros,
    emociones que nos motivan
    y hacen grande nuestro amor y caprichoso.


    Que grande es el amor cuando amas y te aman,
    te sientes libre, abnegado y hermoso
    y hasta sientes y crees pensar como el otro.

    Qué fácil es amarnos y poseernos,
    mientras nos mostramos felices,
    los dos abrazados, fundidos el uno en el otro,

    en brillantes amaneceres y en los atardeceres ruidosos.


    domingo, 8 de junio de 2014

    Te negaba tanto que dolía cada palpito o cada suspiro sometido

    Imagen obtenida de Internet


    Cubrí avergonzado mi memoria de un rojo deslucido 
    esperando calmar las ansias de lo que yo creía un pasado nefasto.
    Un adiós alejado en el tiempo me asfixiaba y acompañaba, 
    queriendo deshacer el nudo que me ahogaba,

    Te negaba tanto que dolía cada palpito o cada suspiro sometido 
    recreándome en expulsarlo con cada inhalación o exhalación.
    Tanto deseaba no pensar... que me odiaba a mí mismo con una fuerza abismal.

    Zarandeé cada pensamiento o latido que me hablaba de ti 
    y era triste ver cómo sin poder evitarlo volvían en un instante de nuevo a mí. 
    Mi debilidad se hacía cada vez más patente y... me odiaba mucho por ello.

    Acariciaba su cuerpo como si de verdad ella, estuviera pegada a mí, dulce, adorable y cargada de ternura, como en los comienzos,
    cuando aún éramos inocentes los dos...

    Pero el tiempo no perdona, ¡nos rompe a pedazos! a la vez que nos zarandea,
    nos muele a golpes de necias manifestaciones, sentimientos y pasiones que se vuelven engaños y monotonía, o tal vez sea la justa vara de medir del tiempo, infligiéndonos fracaso tras fracasos.
     s.


    La vida tiene mucho más caminos que la muerte


    La vida tiene mucho más caminos que la muerte

    Celeste caminaba despacio, no parecía tener un destino previo conocido pero, no era verdad.
    Parecía que caminaba a ciegas, pero no, ella andaba muy segura. Llevaba los ojos húmedos y quien se fijara en sus pupilas vería que tenían un brillo gris, deslucido y triste. No parpadeaba y su mirada era inquieta,  parecía tener los ánimos desbordados.
    sus hombros permanecían hundidos, como humillados, parecía llevar sobre ellos una pesada carga que, tal vez, la alejaba o no le permitía ver  su verdadera realidad. Pensaba en Jorge y le pesaba la responsabilidad. ¿Lo supo amar de verdad? Se sintió inútil, desasosegada y vacía.  También se sentía muy culpable pensando que no lo había amado como él se merecía.
    No estaba en ese momento para detenerse a pensar «que la vida nos da muchas opciones para caminar
    y que él también las tuvo para decidir con quien quería estar».



    Los llorosos ojos de Celeste contemplaron aquel altísimo puente donde se encontraba, justo en el medio, apoyaba sin fuerzas su cuerpo al mural de hormigón de metro veinte de altura y miraba, sin ver, hacia abajo. Eran ahora las 11:53 pm y apenas veía un fondo oscuro donde se intuía su final.
    Allí mismo se habían conocido. Ese día había tormenta, y la lluvia caía sin parar, aunque a ella no le importaba, en realidad le daba todo igual. Ese día, para ella, iba a ser el último.

    Celeste levantó su pierna derecha apoyándola en la base del muro y se izó ejerciendo una fuerte presión sobre sus dos suaves manos, brazos y hombros, subiendo con dificultad a lo alto y poniéndose rápidamente de pie. Respiraba agitada y nerviosa.
    Esta vez nadie lo evitaría, estaba sola, nadie la veía. El puente estaba pobremente iluminado, con apenas dos o tres farolas de baja intensidad por cada cinco o seis metros, algunas incluso estaban rotas con sus bombillas destrozadas.
    Esa noche no llovía.

    Celeste miró su reloj en la mano izquierda; las 11:57 pm. “estaba a solo tres minutos de la vida o la muerte” pensaba en esos instantes.
    Miró hacia abajo, el fondo permanecía oscuro e inalterable. En ese instante sintió un frío glacial  ¿y si no ocurría? ¿Y si no lo lograba? ¿Pasaría “al otro lado”? Mejor dicho... ¿la dejarían pasar?». Las preguntas que se hacía eran del todo inútil, allí no había nadie que se las pudiera contestar. Su celular comenzó a sonar pero, Celeste no hizo caso. Su reloj marcaba ya las 11:59 pm, a apenas unos segundos para las cero horas de la madrugada,  no podía fallar. Justo a esa hora lo conoció a él. Él fue quien le salvó vida la primera vez. Surgió de la nada, así de repente,  y se hizo con ella una milésima de segundo antes de saltar al vacío.

    Se llamaba Jorge... y nunca olvidaría el modo en como la miró con sus ojos verdes, entre asustados  a la vez que enfadados. Recordó sus palabras; «Nadie merece que le pagues con tu muerte, por mucho mal que te hiciera. Créeme, nadie se lo merece. Suicidarte por venganza es odio y egoísmo».
    Por esa razón ella se enamoró, de su bondad, de sus ojos, de sus labios, de su voz. Y lo amó desde entonces con toda el alma...
    Fueron cinco años, cinco hermosos años de felicidad. Cinco años...
    Después, desapareció… se esfumó tal como había aparecido, de la nada...
    El celular seguía sonando cuando Celeste saltó al vació. ¿Quién la llamaba? Nunca lo sabremos, ella jamás contestó a la llamada.




    viernes, 6 de junio de 2014

    Recorrí con gran placer, cada delicado poro de tu tez



    Y me desperté temblando, sudoroso, lagrimeando y dolorido,
    mi primer pensamiento fue de desconcierto,
    ¿dónde estaba y con quién y en qué brazos había amanecido?

    Te miré, y, no pude por menos que enrojecer de ternura...
    tanta dulzura había en ese rostro plácidamente dormido que,
    no sentí otro deseo que el de besarte
    y dejar con gran placer en tu boca la miel de mis labios.


    Recorrí con gran placer, cada delicado poro de tu tez,
    cerciorándome que tu aroma estuviera unido a ti,
    en cada molécula o partícula de tu piel... para poder robártelo después
    sin compasión, incrustado a fuego en las puntas de mis dedos.

    No pude salir huyendo, despertaste, te abrazaste a mi cuerpo
    y fuimos una hoguera que se quemó y consumió

    al mismo tiempo que se esfumaban nuestras ansias y esperanzas...