Si la vida es sueño...¡que me dejen dormido!

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    viernes, 31 de octubre de 2014

    Amor… ¿quieres escucharme?




    Si quisieras escucharme…
    prestar atención a esta herida,
    abierta y sangrante en mi carne,
    pasión de siglos pero nunca bastante.

    Fue tu sencillez tan demoledora,
    tan perfumados y evocadores tus labios,
    cuando te amé y a la  sazón, besé tu calidez
    sin desbaratarme ni despeinarme.

    Te abrace tanto y estrujé hasta crujir
    tus latidos en mi pecho
    que al alcanzar el ardor de tus besos
    quemando mis labios, tu boca a mi aliento.

    Te deseé hasta morir sin aspaviento,
    queriendo renacer en tus entrañas
    a modo de melodía, sin llanto ni retorno,
    para despegar mis alas y mi ser… sobre tu aliento.






    jueves, 30 de octubre de 2014

    Voló libremente en libertad






    Quise apoderarme por última vez
    de mis recuerdos, y los aislé en mi mente,
     los abracé fuertemente como se abraza a un niño…
    un hijo, al que se adora y quiere hasta la muerte.

    Luego los dejé marchar…
    y volaron sin rumbo y libremente,
    persiguiendo las nubes obtusas de un demente
    entre las sombras, corriendo desvelado sin perderse.

    Lloré, lloré y grité pegando golpes en mi pecho,
    mi corazón sangrando por dentro, se me quebró…
    como se quiebra el fino cristal cuando le lanzan una piedra…
    se me rompió el corazón y, una vez abierto…
    también se me escapó el alma.


    miércoles, 29 de octubre de 2014

    Sonríe y acaricia la piel cálida que fui



    La sonrisa vuelve a mí
    sonríe y acaricia
    la piel cálida que fui
    cuando de amor me ungía.

    En sueños amanecí
    sus besos me ofrecía
    y la piel nos gemía
    como volcán la embebí.

    El placer fue alegría,
    besos quedos recibí,
    pasión, goces, tejías
    y en tus entrañas comí.

    Mi carne era larva en ti
    nerviosa se movía,
    a golpe en ti accedía

    y así fue, te poseí.


    Seré yo quien requisa el ancho de tu risa y el dulzor de tu sabor

     


    Respondía a mi dolor
    una triste sonrisa,
    ilumina su color,
    una dulce premisa,

    ella, mi dulce, mi amor,
    se me apropia insumisa,
    del alma como una flor
    que late loca y lisa;

    como tormenta mayor
    enseñando su risa
    con un inmenso pavor
    contra una nívea brisa.

    Ven, mi dulce y  bella flor,
    hazme soñar deprisa
    que soy yo tu loco amor
    y que tú eres mi musa.


    Ven a mí, no es un error,
    te amo, mi profetisa,
    a tu lado en el albor,
    y abrazado a tu rubor...

    Seré yo quien requisa
    el ancho de tu risa
    y el dulzor de tu sabor.



    martes, 28 de octubre de 2014

    Los despojos olvidados de… los muertos


    No  me queda paciencia
    para continuar esperando,
    lo dejo todo.
    Abandono el lugar
    que me perteneció
    por tantos años.
    Son demasiados años
    esperando,
    sin tan siquiera
    recibir  una sola visita.
    ―Todos me olvidaron ―.

      Miro los alrededores
     y veo
     todas las demás viviendas
     pintadas de color blanco,
    sus cristales
    reflejando al sol
     el lindo corazón
     de sus seres amados.
    Sin duda
    quienes las visitan
     las decoran
    con preciosas
     y maravillosas flores.
    Se expande ante mí,
     unos aromas inconfundibles
     a campo y a flores,
     entremezclado, eso sí,
    por ese desencanto qué,
    suelen tener
     los despojos olvidados
    de los… muertos.




    lunes, 27 de octubre de 2014

    Vivo por y para el amor soñado



    A golpe de sueños voy caminando
    triste y cejijunto, dolido y yerto,
    mis pies, pesarosos voy arrastrando.

    ¡Soy tu ego! me gritaba mi "yo" despierto,
    el "yo" dormido reía, fingiendo,
    la desesperación y el desencanto.

    Muero sí, de arcadas y boquiabierto,
    garganta y corazón vapuleando
    al llanto infantil que llora gritando
    la odisea de nacer en un parto.

    Nací de carne que se abrió gozando,
    gemidos que se gritan en un cuarto
    siempre excitado y dispuesto al infarto
    con tal de obtener el orgasmo ansiado.

    Vivo por y para el amor soñado
    cargándolo a mis espaldas comparto
    la ignorancia de saber que estoy muerto,

    en un limbo continuo y amañado.


    Te viví y disfruté Mientras me aguantaste…




    Te quise sin pensar en el mañana,
    tal y como eras, sin cambiar ni una coma,
    ni una pestaña te sobraba
    ni tampoco te faltaba nada.

    No conté las horas, los días,
    ni  los meses, y los años…
    estos se marcharon sin esperar,
    dejándome un vacío y un desastroso despertar.

    Te viví y disfruté
    Mientras me aguantaste…
    Hoy aquí, sólo y abrazado a mis recuerdos,
    te pienso, te recuerdo y valoro con el alma,
    todo el amor, ternura y cariño
    que a mí me dieras.

    Fuiste la soledad encubierta,
    la odisea de un amor
    con fecha de caducidad

    y hasta con código de conformidad.



    domingo, 26 de octubre de 2014

    ¿Por qué no nos responde el amor cuando lo buscamos y le gritamos sin aliento?


    ¿Por qué cuesta tanto
    conseguir una caricia,
    un beso, una sonrisa?
    Sueños...
    que fueron hechos
    de juveniles ilusiones,
    hoy secas y marchitas,
    doradas fueron un día
    por los rayos del sol
    sobre una desértica
    tierra mezquina.

    ¿Por qué no nos responde
    el amor cuando lo buscamos
    y le gritamos sin aliento?

    Hoy lloro por mis silencios,
    por la soledad que me ha tocado,
    por la sonrisa de un niño chico,
    aquella que se diluyó en mi pasado
    y por esas otras felices
    y que ya, para mi desgracias, he olvidado.

    Hierático el corazón,
    siempre mendigando amor,
    siempre deseándolo
    para luego acabar perdiéndolo,
    tal vez en ese abismo hostil
    y postrero,
    hábitat natural del ser humano
    engañoso y rastrero.

    La vida se nos va cuesta abajo,
    inmensa en su soledad,
    equidistante en sus silencios,
    poeta vanagloriado,
    escribidor de sus pecados.

    Aquí yace el gran hombre,
    el pedigüeño apocado...
    el soñador de amores,
    el enfermo de amores vanos;
    muriendo en sus silencios,
    bajo las llagas de sus dedos

    de su corazón y de sus manos.



    viernes, 24 de octubre de 2014

    Yo la herí, la culpa... fue mía



    Cada vez que presiento
    que el amor se me acerca
    y se me quiere adherir, lloro...
    gimo como un niño sin madre.


    Sus caricias siempre son amantes,
    dándome paz en cada beso,
    en cada caricia de su cuerpo
    vencida sobre mi cuerpo yerto.


    Inspiro dos veces entrecortado,
    me peleo, me araño,
    me hiero con insultos soeces,
    todo en vano...
    nada me resulta más claro que mi muerte.


    Me angustio, silenciosamente,
    quedo, hundido y dolorido;
    cómo la misma muerte,
    tras el ocaso de su gemido.


    Después... advierto su lejanía,
    evaporándose en la distancia su imagen,
    etérea, vacilante, herida...
    y pienso un solo instante;
    yo la herí, la culpa... fue mía.





    jueves, 23 de octubre de 2014

    Amarnos muy por encima de las horas, los días, meses... y hasta de los siglos




    Me gusta pensar,
    pensar que te tengo,
    que te abrazo
    y que te observo.

    Los dos desnudos,
    los dos cuerpos ansiosos
    por poseer de ambos
    nuestros sentidos...

    Los dos a solas,
    amándonos encendidos.
    Recrear en nuestros cuerpos,
    la incertidumbre
    de habernos querido.

    Amarnos
    muy por encima de las horas,
    los días, meses...
    y hasta de los siglos.

    Me gusta tanto gozar contigo,
    perderme horas tras horas
    por los lugares de tu cuerpo
    más secretos y escondidos...

    Me gusta sentir
    cuanto de amor conocimos,
    a solas, acompañados...
    ¡perdidos!

    Me gusta tanto soñar...
    creer en cuanto he poseído,
    cuando tu eras mi sueño

    y yo solo un desconocido.


    miércoles, 22 de octubre de 2014

    Trazos cortos, sangre caliente



    La vida,
    es un estado permanente e inconcluso
    de sueños, trazos pequeños,
    alargados, deformes
    y dibujados
    con una tiza negra,
    que se nos diluyó un día,
    tragado por ese valle sediento
    y lleno de piedras,
    mente universal,
    que un día, tal vez nos habló
    y que será llamada a ser nuestro destino.

    II

    Desde el silencio,
    acorde este con la razón,
    viajé a caballo de la mente y el sueño
    y entre tus brazos y tu pecho,
    bajando por tu vientre
    y acoplándome a tu femineidad,
    dejé ir lo que de hambre y sueños
    me golpeaba duramente
    el corazón..

    III

    Te quise mirar
    como se mira un sueño
    y me perdí en tus ojos
    cual ave en un horizonte
    volando sobre la nada.

    IV

    Ardí en deseos de besarte
    y me estremecí al rozarte,
    tus labios eran hielo
    y escarcha fue
    lo que se depositó en mi piel
    cuando descubrí
    la frialdad de tu mirada.

    V

    Fueron los años
    los que me enseñaron
    a diluir el daño
    y a cerrar heridas,
    no obstante, amor,
    la herida del corazón,
    ésta, no, nunca se cerró.

    VI

    Apiádate de mi señor,
    murmuré mirando al cielo
    y sin creer en Dios,
    apiádate y reza por mí,
    la vida es solo un sueño
    y yo hace mucho, mucho tiempo

    que me desperté.



    domingo, 19 de octubre de 2014

    Ciega y con el corazón en el envés

    Por más que mires al horizonte
    y te niegues el ver la verdad,
    no lo tendrás más presente
    ni hallarás tampoco la verdad.

    Lo sabes, le buscas inútilmente,
    sabes perfectamente como fue,
    no me engañes sutilmente,
    la presa fue ya cazada y la agüé.

    Puedes seguir caminando torcida,
    de frente o al revés,
    no obstante estarás igual de perdida
    ciega y con el corazón en el envés.

    Distribúyete, anda, camina,
    no mires hacia atrás, eres tú y no él,
    quien te ha de buscar en su mina,
    la del omnipresente corazón de azraél.


    viernes, 17 de octubre de 2014

    Al recordar cuánto la he amado solo pienso en cuánto ella, me amó



    Nos dimos un beso,
    un beso cargado de pasión,
    ardiente fue el deseo
    y en el cuerpo una fuerte quemazón.

    Nos envolvimos,
    cuerpo contra cuerpo,
    las pieles encendidas
    inhalando a bocanadas
    nuestro incipiente amor.

    Dejamos que fluyeran,
    nuestros fluidos corporales
    tales como la saliva y el sudor...
    pieles que chocaban sin aliento
    en aquella cálida y aromática habitación.

    Deseos inconclusos,
    de un pasado disfrutado,
    Bocas vencidas en besos llenos de pasión
    en un elevado trance y estado de excitación.

    Seguro fueron sus gemidos,
    o tal vez fuese mi inspiración pero,
    al recordar cuánto la he amado
    solo pienso en cuánto ella, me amó.




    jueves, 16 de octubre de 2014

    Jugamos sí, durante días, hasta que nos llegó, en apenas un suspiro... el decirnos adiós.





    Me pediste que jugara,
    que simulara el amor,
    que navegara, por tu cuerpo,
    sin vela ni timón.

    Y así lo hice,
    enervando tu pasión
    y enfrentando a dos islas,
    una frondosa y prohibida,
    la otra, de secano y dolor.

    Caminamos algunas fechas
    de la mano,
    acallando duramente
    nuestro corazón,
    pecando de engañarnos mutuamente,
    odiando la distancia entre los dos.

    Jugamos sí, durante días,
    hasta que nos llegó,
    en apenas un suspiro...
    el decirnos adiós.

    Ahora nos faltan las palabras,
    el aliento y la pasión
    nos desarmó... y ahora,
    ambos nos buscaremos en la noche;
    ansiosos por amarnos nos abrazaremos los dos.


    miércoles, 15 de octubre de 2014

    Me pides la verdad... y la verdad no es más que un sueño envuelto por una mentira más



    Me pides la verdad...
    y la verdad no es más
    que un sueño envuelto
    por una mentira más.

    Te hieres y me hieres,
    tu desconfianza
    cada día va a más
    ¿acaso lo que quieres
    es poseerme y ser tu y no yo
    quien decida por mi y nadie más?

    La verdad...
    como si alguien la dijera,
    somos humanos;
    la mentira nos vestimos
    por bandera,
    y nos desnudamos la piel
    vistiéndola con quimeras.

    Cuando la posesión se convierte en nave
    y nuestro corazón en vela...
    esperamos que el viento
    sea quien nos lleve y nos sepa manejar,
    soplando bien fuerte hasta llevarnos

    a la alta mar.


    Lloré y grité... hasta quedar afónico



    Me resguardé del destino
    para que no me hiciera daño,
    me escondí
    como hacen solo los cobardes,
    huyendo a trompicones
    por barrancos y cañadas...
    torpemente
    me fui alejando hacia la nada.

    Cayó de nuevo el otoño
    con sus hojas amarillas
    y blancas,
    y me convertí
    en el ermitaño
    de sueños incumplidos
    y aromas amargos,
    siempre solo,
    entre las sombras
    y abrazado a su soledad nefasta.

    Lloré y grité...
    hasta quedar afónico,
    pidiendo a gritos la muerte,
    nada conseguí,
    estaba solo
    un grueso y fuerte corazón
    seguía con su sabor amargo
    latiendo en mi.

    Destino cruel fue
    el que sin pensarlo
    se alojó a mi vida
    como se habitúan las sombras
    a vivir fundidas con el alma,
    siempre etérea y en el lodo
    del dolor y el desencanto.

    ¿Qué cuál es mi problema?
    ¿qué cuál es mi queja o pena?
    tal vez si os lo contara...
    ya no me pertenecería
    y usted sería entonces... su única dueña.