Si la vida es sueño...¡que me dejen dormido!

Translate

Twitter - Linkedin

  • TWITTER

    Instagram

    martes, 26 de mayo de 2015

    MI BELLA PRINCESITA: cumple hoy sus quince años.




    Tardaste cuatro largos años en darnos el sí...
    un quince de agosto del año 1999 exactamente.
    Sí, el día antes de que tu madre cumpliera treinta y dos años.
    (No, tranquila, no te contaré como
    “entablamos” conversación contigo,
    solo te diré que fue muy romántico...).


    No fue hasta casi un mes después de esa “conversación”
    que pude convencer a tu madre
    de que se hiciera la prueba de embarazo.

    No te podrás ni imaginar la llantera que cogió tu madre...
    y yo claro. Hacía tanto que te buscábamos hija mía...
    que durante largo rato permanecimos los dos abrazados,
    sin hablar, temiendo que todo fuese un sueño
    y sufriendo… pensando que nos íbamos a despertar
    en cualquier instante y que se rompiese esa magia.

    Pero no, no se rompió y, casi nueve meses después,
    un 26 de mayo del año  2000 (a las 20:45 de la noche)
    nacías tú.

    (No sabes el trabajo que le costó a tu madre
    sacarte de su vientre, no querías salir de allí ni a la de tres.
    “Estoy seguro que ya te apercibiste
    en aquellos días que la vida fuera… no sería nada fácil”).


    ¡Qué horas de dolor y ansiedad pasó tu madre!
    (y las que pasé yo sufriendo
    por no poder acompañarla en su dolor,
    sintiendo lo mismo que sentía ella).
    Pero, al fin,
    mediante cesárea,
    (pues no hubo manera que tomaras el camino recto),
    naciste tu.... Hija mía,
    imposible describir las emociones tan fuertes e intensas
    que sentí aquel día al verte salir en la incubadora.


    Ver tu carita morena, lisa y sin una sola arruga...
    ¡Tan hermosa!
    y con esos ojazos negros bien abiertos,
    (Parecías una indita)
    y lo que sentí... sobre todo, cuando te hablé
    qué te pasa mi vida, qué tienes, aquí está papá, mi amor”,
    tus ojos se giraron, intentando ver…
    (Como buscándome)
    y pareciste reconocerme pues, paraste de llorar.
                               


    Nunca olvidaré ese día, ¡NUNCA!
    Lo tengo grabado en el corazón y en la memoria a fuego.
    Sé que te estarás diciendo;
    “Jo, si esto me lo ha contado ya un millón de veces”.
    Y es cierto...
    Pero, quisiera poder contártelo un millón de veces más.
    Te podría contar muchísimas cosas más
    pero sé que, con las fotos, vídeos
    y multitud de recuerdos que hay en la casa,
    un día u otro, tu, los buscarás por ti misma.
    Te amo mi hija bella y siempre serás para mí;

    MI BELLA PRINCESITA.
    (Sé que lo sabes pero me gusta recordártelo).