Si la vida es sueño...¡que me dejen dormido!

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    jueves, 15 de diciembre de 2016

    Sin fe, ganas ni tiempo, triste veo pasar el invierno

    Resultado de imagen de Escritor, escribiendo frente a la ventana en Invierno

    No hay día, en que no piense en escribir poesía,
    aunque, tristemente, no haya en mí ninguna alegría,  sino todo lo contrario, 
    cualquiera palidecería,  leyendo alguna poesía mía. 

    No, ya no me queda tiempo,  paciencia no tengo, 
    tampoco dispongo de arte o sabiduría, 
    aunque todavía pueda derramar la sabia vieja 
    sobre hoja blanca o grisácea, 

    siendo dueña, temblorosa y temerosa, de mi puño 
    y de cuantos versos escribí. 
    A solas, desparramada sobre el sofá  mi femineidad,
    fingiendo alegría y que vivía,
    cuando lo que padecía era el engendro inmundo, 
    «depresor» que me mordía y hería.

    martes, 29 de noviembre de 2016

    Somos tan humanos...


    Resultado de imagen de destrucción del planeta tierra

    Es inevitable, la vida es así,
    carcome, causa dolor y nos hace daño.
    Hasta nos premia con la sinrazón de objetivos sentimentales,
    impulsos emocionales de los que nos vanagloriamos.

    Somos tan humanos...
    que nuestros corazones funcionan
    como las dinamos de las bicicletas, pedaleando.

    Sin memoria, expeliendo aire,
    soplidos lanzados o expulsados por cualquiera.
    Indignados por sentir o cansados de odiar
    y estar exhaustos hasta herir…

    Mortales enajenados, pese haber sido absueltos,
    aunque nuestra culpabilidad fue manifiesta
    por ser seres funestos, dolosos y viles…
    Culpables de haber deteriorado y dado deshonrosa muerte
    a nuestro sufrido y agónico planeta.


    martes, 22 de noviembre de 2016

    Expulsando a la soledad


    Imagen obtenida de Internet

    Cuánto ansío dejar atrás a la soledad…
    abandonarla en el camino no dejando que me pregunte 
    y viéndola al fin, negra y oscura, 
    diluirse como el humo de una chimenea en febrero 
    mientras desaparece en el cielo vapuleada y azotada por el viento.

    Pero ¿de qué me ha de servir haberme desembarazado de ella 
    si yo ya no sirvo ni estando acompañado? 
    Soy un haragán y un eterno perdedor buscando auxilio. 
    Un inútil que vive bajo la premisa de lo humano, 
    descatalogado por obra y gracia de lo absurdo

    Lágrimas derramadas mojan la comisura 
    de mis labios sedientos, provocándome dolor, 
    desencanto y sufrimiento. Aquel que vive clavado en mi pecho 
    y se alimenta obsceno de mis lamentos…

    Páginas que llené de sabores mientras 
    a mi alma engañaba con linimentos. 
    Engañosa terapia la mía, que buscaba expulsar a la soledad 
    cuando ella era la única que para mí de verdad existía.





    domingo, 20 de noviembre de 2016

    Amor, como echo de menos tus besos…

    Imagen obtenida de Internet

    Amor, como echo en falta tus besos…
    aunque extraño tus caricias cargadas de deseo mucho más.
    Echo a faltar tus bailes para mí… lentos, 
    sinuosos, cargados de fuego y sensualidad.

    Tu mirada insinuante, pero a la vez dulce e hipnotizadora 
    envolviendo y protegiendo mi debilidad. 
    Recuerdo como si fuese hoy mismo 
    la locura de nuestros cuerpos inexpertos, 
    pidiéndonos ardientes de desesperación y deseo más y más.

    Te extraño tanto amor y tan profundo está tu amor en mis recuerdos… 
    que divago estúpidamente 
    por entre los oscuros presagios de mi universo sin poderlo remediar…

    Torpemente, como un bebé en sus primeros pasos, 
    caigo una y otra vez en lo absurdo e irreal de mi pensamiento 
    intentando con mis manos abrazarte… 
    y solo alcanzo a sentir al aire abofeteándome la cara…


    Ya no me queda nada... salvo buscarte inútilmente en la miríada de estrellas 
    que me habitaron una vez el corazón, 
    esperando hallarte de nuevo entre alguna de ellas…
    No, mi amor, ninguna de ellas es o ha sido importante para mí 
    porque nunca llegaron a brillar tanto como tú en mi corazón…





    martes, 15 de noviembre de 2016

    ¡Sin la quemazón de tu piel contra mi piel!





    No me sonrías, si lo haces, conseguirás que enloquezca de dolor, logrando sin duda, hacer que me sienta sucio, frustrado y un perdedor o lo que es peor, y aún más grave,
    volverme sensible hasta el punto que llore como un niño, solo y sin amor.

    No me mires así… gira tu rostro, mira hacia el horizonte o ciérralos pero, ¡no me mires, te lo pido por favor!
    ¿No me ves? soy tu sacrificio, tu desplante en el adiós…

    No insistas, este pecho que ves que se infla en el desaliento
    o estos labios que ayer fueron tuyos, son hoy fríos témpanos cubriéndolos con el desamor.

    No, no deseo sentir tus manos sobre mi piel y tampoco quiero saborear el tacto cálido de tus labios en mi boca
    o la turgencia de tus senos aplastando apasionados mi desnudez…

    No, no me sonrías… tu sonrisa me entristece porque sé que no es por mí, que no es tampoco por recordar lo que nos quisimos o por pensar en lo felices que fuimos alguna vez…

    Lo sabes bien, hoy mi único deseo es morir… solo, sin ti, sin tu amor… ¡aun odiándome por no volver a sentir tus besos apasionados o la quemazón de tu piel contra mi piel!




    miércoles, 9 de noviembre de 2016

    Una vida, amor, sensibilidad

     Imagen obtenida de Internet


    No me dejes despertar, porque es cierto, estoy en ti,
    y más allá de vivir en tu sueño, en tu irrealidad,
    vivo también en tu cuerpo, buscando la ansiada libertad,
    una vida mejor, nueva, amor o poseer tu sensibilidad.

    Tres cosas que borré hace muchos años de mi memoria,
    hace mucho, demasiado, tanto tiempo ya...
    que por mucho que busques en tu mente,
    jamás lograrás llegar a mí ni hacerme despertar.

    Estoy en ti, y lo sabes, porque soy un recuerdo, vivo,
    un hilacho, un pedacito mío incrustado en tu ADN,
    apenas en un átomo de tu vibrante y exultante corazón...
    lo justo para que no te deshagas de mí ni me puedas echar.

    ¿Ahora lo empiezas a entender y te remueve el remordimiento, verdad?
    Pues, lo siento, ya es demasiado tarde, estoy tan hondo,
    tan profundo en ti que, por mucho que ahondes o remuevas,
    en tu interior ¡estoy en tus entrañas y no me iré ¡jamás!





    domingo, 6 de noviembre de 2016

    ¿Me ves? Entonces ¡Existes!

    Imagen obtenida de Internet



    Cada vez me alejo más de los aspectos, 
    de las formas de equívocos prospectos; 
    de aullidos y chillidos de inusuales despropósitos, 
    impresos en mis sienes, indelebles al ojo humano, 
    por estar lineales y descompuestos.

    Cada vez más siento que soy menos “yo” 
    y soy más “ellos”.  
    Y un soplo de desaliento me 
    sobrevive próximo a un desangelado invierno.

    Vivos “y no muertos”, 
    están siendo inoculados en mi sangre 
    y están sedientos por beberme hasta el oxígeno, 
    ¡serán obscenos!

    Alejado de la realidad me resisto y subsisto, 
    aunque no aliente esperanza alguna, 
    retraído en lo subjetivo y a lo absurdo de mi tormento.

    Desabrido, errático, mustio y prostático.
    Soy como el musgo que se alimenta del sustrato, 
    de la mierda, y de lo absurdo.


    Me considero un abismo para lo ingrato, 
    un paradigma indivisible o un desprovisto átomo 
    o gen del estropicio carnal e inadmisible.

    La paridad llevada a elevados signos, 
    gráficos o números descompuestos que se forman
    en mentes enfermas de anodinas prótesis de malvada obscenidad.

    Ya no me busco ni confirmo que existo, 
    puedo ser el éter ¡el oxígeno! 
    O tal vez tan solo sea un error ortográfico 
    en un poema sin versos.

    Algún lamento sin estridencia 
    de odas inacabables o rima sin objeto 
    carente de realidad.  No, ya no me busco ¡ni me encuentro!





    viernes, 4 de noviembre de 2016

    Tiro de recuerdos para poder creerme que una vez fui feliz

    Imagen obtenida de Internet

    Tiro de recuerdos para poder creerme que una vez fui feliz 
    o que mi risa fue abierta, constante, sincera. 
    Inocente y blanca como mi pensamiento, 
    ingenuo como el adolescente que una vez fui...

    No lo consigo… pudiera ser, si me miro en el espejo, 
    que me encuentre con una sonrisa triste de nostalgia... 
    nostalgia que me provoca saber que mis hijos están lejos, 
    y que crecen y se fortalecen sin mí...

    Ellos son, cuando estamos juntos, 
    los únicos que hacen aflorar a mi cara una sonrisa de felicidad 
    y los que logran que vuelva a sonreír porque, cuando estamos todos juntos, 
    entonces sí,  soy feliz y vuelvo a reír.

    Mi pensamiento se evade buscando situaciones de felicidad, 
    aquellas que viví con ellos y a las que he de acudir 
    para volver a encontrarme de nuevo y sonreír...
    Necesito tanto volver a reír.

    Ahora ya no me río ni me divierto, 
    soy como un rictus amargo con algo de amable gesto de cordialidad.  
    Sonrisa de efigie fingida de palpable infelicidad.  
    Eco de decepcionantes experiencias, 
    situaciones grotescas que viví de indudable irrealidad.